La descripción dicotómica descrita por Berlín hace una clara referencia al carácter del investigador, distinguiendo entre dos especies de individuos, los denominados “zorras” quienes asumen la incapacidad del sujeto para conseguir un conocimiento de validez universal en contraparte, con los llamados “erizos” quienes parten precisamente, de un concepto primario que a su vez es el punto inicial de cualquier otro elemento del sistema, de tal manera existe la “zorra” no busca una sola respuesta sino una acorde a la situación planteada, mientras que el “erizo” no es capaz de generar una respuesta independiente de la que él considera como un axioma. Resulta interesante que la clasificación no pueda considerarse como absoluta (de tal manera que existen erizos que toman el disfraz de zorras y zorras con aspiraciones de erizos) y pueden presentarse características de ambas especies en una sola persona lo que dificulta aún más la clasificación.
¿Cómo me definiría personalmente? Sin ánimos comparativos, equiparo mi situación a la del Conde Lev Tolstoy, a quien Berlín llama “la zorra con aspiraciones de erizo”, pues si bien es cierto que Tolstoy deseaba de manera ferviente la existencia de un principio totalizador universal (es de llamar la atención que cuando el genio ruso fue interrogado sobre la que consideraba su obra más importante, no haya respondido la “Guerra y la Paz”, “Anna Karenina” o “Resurrección” sino la sencilla “Martín el zapatero” cuento de corte infantil que expresa la necesidad humana de recurrir a la divinidad como un elemento indispensable para el orden y sentido de la existencia). Comparto la visión de la finitud en la capacidad humana, de tal manera las respuestas no pueden considerarse como conceptos universales y por el contrario son acordes únicamente a una determinada situación, de tal manera si existe un sistema complejo que tiene su valor en un concepto primario, considero a este último como algo incognoscible y determinando, que si existe un nivel universal en la estructura, esté es inalcanzable para la capacidad humana (al igual que Tolstoy, quiero y deseo creer en algo más y sin embargo no cuento con argumento alguno para afirmarlo, pues soy consciente de que la excepción es en efecto, un elemento necesario para la comprobación de la norma y de ninguna manera las leyes constituyen un límite para la realidad (atreverse a afirmarlo es precisamente, acortar las probabilidades que ofrece el Universo), por otro lado resulta interesante que en la contraposición sobre teorías del pensamiento se señale a Fedor Dostoievsky (el célebre autor de “Los Demonios”, “Crimen y Castigo”, “Los Hermanos Karamazov” y “El Idiota” entre otras) como la contraparte de Tolstoy y es que es preciso señalar, que a pesar de que ambos partieron de un mismo punto (en este caso un planteamiento sobre la desventura que significa la existencia humana) llegaron a lugares completamente distintos, pues mientras la prosa de Tolstoy puede equipararse a un cálido atardecer , la de Dostoievsky navega entre tormentas y otras tantas calamidades, Dostoievsky describe un escenario donde el individuo es presa de su propia limitación mientras que en Tolstoy los personajes no se sienten libres. Los crímenes descritos por Dostoievsky son la expresión de una falla en la libertad humana, mientras que en Tolstoy lo son de la naturaleza misma (nadie es tan culpable de lo que le sucede). Podemos realizar una comparativa entre los personajes Nejludov (de “Resurreción”) y Kirilov (de “Los Demonios”) el primero busca explicaciones de los porqués (de su comportamiento y de la naturaleza humana) y el segundo por el contrario, está seguro de que su conducta está orientada a un punto único. Al final, ninguno de los dos cumplirá sus expectativas iniciales...
Basado en la lectura "El Erizo y la Zorra" de Isaiah Berlin, presentado por Mario Vargas Llosa, publicado por Muchnik Editores.
En desacuerdo. Los crimenes, para Dosotievsky, no son una falla humana, si no más bien la propia realización del individuo como ser libre que peca para llegar al dolor, y así,a la redención de Dios. Para Dostoievsky, el pecado nos acerca al paraiso, pues supone la etapa que antecede a la transformación edénica, y por lo tanto, la vuelta al todo.
ResponderEliminarhola devitt: La única manera de alcanzar la expiación es por medio del crimen. Asi, dimitri Karaamzov se ve responsable del delito no tanto por haberlo cometido, si no más bien por querer la muerte de su padre. En ese sentido, para Dostoievsky, somos todos criminales y pecadores por sólo desear el mal, y por lo tanto, viene toda la condición humana a ser portadora de castigo y redención. Todos, del primero al último, debemos reconocernos culpables de todos lo crimenes de la humanidad, según el genio ruso. ¿ Cómo entendemos entonces a Aliosha dentro de este contexto? Viene a ser sólo la representación del cristo clavado en la tierra, la de Mischkin; la de un ser que entraña la bondad universal, pero sin mácula, y por tanto, imposible en un ser ya degradado por el pecado original como es el humano "normal". En fin, Aliosha es entonces la estrella a seguir, pero imposible de alcanzar. Demuestra, eso sí, como la bondad se transmite de mayores a menores y como se hace necesartia la humildad y bondad en el mundo para que los niños puedan alguna vez vivir en la tierra como si fuera el mismo paraiso.
ResponderEliminary no seguimos con este interesnte debate?
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