eldilemadekirilov
lunes, 7 de noviembre de 2011
Entrevista
lunes, 17 de octubre de 2011
Pregunta de Investigación
Determinar si es el resentimiento por la exclusión social un motivo determinante en la comisión de un delito.
¿Existe un ciclo que da origen a un crimen?
marginalidad-resentimiento abstracto (a todos los individuos que sin poseer una característica común representen lo que excluye)-odio-justificación de un delito.
Comprender los elementos externos que originan el crimen.
domingo, 28 de agosto de 2011
La Experiencia Sociológica; Reseña*
La obra escrita por François Dubet puede ser definida como la crónica del tránsito de hombre en Francia para convertirse en un sociólogo. El objeto del escrito es precisamente, exponer la vía que siguió el actual profesor de la Universidad de Burdeos para convertirse en un investigador social.
¿Cómo empezó una de las más reconocidas escuelas sociológicas del mundo? Es una de la respuestas que más interesan a Dubet, quien inicia su relato exponiendo el incipiente inicio de la citada ciencia social, siendo rebajada en sus inicios a una subdisciplina totalmente dependiente del conocimiento filosófico, para posteriormente ser considerada como uno de los mayores aportes del marxismo (y la entonces, imperiosa necesidad del sociólogo de ser izquierdista), hasta el redescubrimiento de una autonomía exigida.
El profesor Dubet narra sus primeros pasos en la ciencia social, iniciando con la anécdota la que tuvo un primer acercamiento de la mano de Touraine, quien precisamente tuvo como objeto de investigación los movimientos sociales en la sociedad postindustrial (la línea que posteriormente continuaría el autor), es de especial interés señalar que el cambio más importante dentro de la hoy llamada escuela francesa, toma forma gracias a la intervención del grupo de los cuatro Boudun (movilidad social), Bordieu (elección racional), Crouzier (sociología de las organizaciones y acción pública) y el propio maestro de Dubet (aquí el cambio generacional es fácilmente apreciable, pues como es señalado, el movimiento social del 68 habría de marcar una nueva senda dentro de la ciencia que da nombre al título).
¿Cómo desarrollar un estudio sociológico? Es la pregunta que da origen a los siguientes capítulos, en estos podemos apreciar el método empleado por Touraine y sus asistentes para determinar en primera instancia, si efectivamente se trataba de un movimiento social y segundo; la interacción de este movimiento social con otros grupos de la sociedad (Dubet explica que si bien la presencia de movimientos sociales, era una situación innegable en muchos de los países, en la gran mayoría no suponía objeto de interés para la realización de un estudio), la metodología empleada fue denominada como la interacción sociológica: consistiendo en la selección de integrantes militantes y posteriormente, otorgarles un entorno apropiado para que reflexionaran sobre sí mismos (las razones y motivos se su pertenencia al movimiento) y su acción (si los actos realizados habían sido congruentes con el objetivo buscado, así como los efectos obtenidos, posterior al debate interno, se invita a los militantes para que tengan una discusión similar con sus antagonistas, el calificativo de intervención no es gratuito, pues al estar el investigador inmerso en el propio debate, puede llegar a considerársele como un partícipe del mismo.
¿Cómo fueron los resultados? Dubet señala, en un claro ejemplo de objetividad crítica, que muchos de lo que consideraban como movimientos sociales terminaban siendo descartados o bien, modificaban la perspectiva inicial de los investigadores (un claro ejemplo es observable en el movimiento universitario del 68, donde el conflicto principal no resulto, como muchos integrantes pensaban, la intervención capitalista sino en las diferencias surgidas entre los mismos pensadores de izquierda) dando como resultado un nuevo sentido al concepto de movimiento social (debemos señalar que Touraine calificaba a los movimientos sociales como los iniciadores de una crisis que tiene como resultado, un cambio social) citando a Dubet:
Comprendí que la sociedad no era reductible ni a un orden, ni a un mecanismo de dominación. Más exactamente, detrás de las categorías del orden y su reproducción, basta con tomarse el trabajo de ver que la vida social se construye como un drama, como un conjunto de tensiones, de luchas y resistencias.
Dubet habla de la transición que transcurre entre un cambio social que puede calificarse como determinante, y este último es el inicio de la sociedad postindustrial (lo que podemos definir como un decadentismo sobre las expectativas de la izquierda y más aun con la caída de los regímenes comunistas), así la supuesta homogeneidad de los movimientos sociales, queda totalmente fragmentada y obliga al investigador a centrarse en otro tipo de movimientos que hasta el momento o bien no se consideraban relevantes o su percepción era bastante menor (un caso ocurrió con los inmigrantes, otro con los jóvenes, principalmente los que habitaban zonas conflictivas), ante estos fenómenos “menores”, la reacción del investigador no queda hace sino aumentar, pues ahora que el criterio unificador parece no estar presente, es necesario notar la particularidad de lo observado para posteriormente, avanzar en la conclusiones generales (aquí Dubet realiza un análisis donde parte de la exclusión social de los jóvenes marginados y la el índice de criminalidad de estos últimos, dando como resultado que los crímenes cometidos por los grupos juveniles de área “rojas” se debe a un sentimiento de odio y rencor derivado de la falta de inclusión por parte de la sociedad de en la que están inmersos), así como queda determinado el objeto a violentar (la acción criminal de los jóvenes marginados tiene como principal objetivo atentar contra un orden que bien puede calificarse como “injusto” al menos desde la perspectiva del agresor, sin embargo muchas agresiones no estaban encaminadas a la destrucción del orden y su objetivo se limitaba a una forma de ejercer presión para obligar a los grupos de poder a ceder prerrogativas, principalmente en forma de apoyos sociales).
La siguiente parte del texto hacer referencia a como el autor se convirtió en un profesor de tiempo completo (adquiriendo de manera casi automática un nuevo campo de estudio; la escuela y los estudiantes), Dubet realiza una observación sobre las motivaciones y perspectivas estudiantiles. Destaca en este apartado la identificación realizada sobre las tres funciones sociales de la escuela: la integración de una cultura común, selección y jerarquización, y finalmente la función de subjetivización, todas estas funciones (que han sido clasificadas y nombradas por separado) se presentan como parte de la tarea educadora y son a la vez, generadores de desigualdad en una estructura que precisamente, se jacta de hacer iguales a los individuos, pues establece parámetros de competencia (bajo los cuáles se clasifica a quienes considera como aptos y los distingue de los ineptos). Posteriormente queda mostrado un desencanto por las autoridades (en términos precisos, los políticos) quienes implementan programas sin haber precisamente, realizado una investigación sociológica que sustente de manera sólida, la política o estrategia seleccionada.
Dubet, François La Experiencia Sociológica Editorial Gedisa, 2007
*David Hernández M. Licenciado en Derecho (UIA. Ciudad de México).
domingo, 21 de agosto de 2011
La Imaginación Sociológica
El científico social se enfrenta a un grave dilema; llegar a conclusiones válidas de tipo general, esta aseveración que luce sencilla en principio, esconde tras de sí uno de los mayores retos intelectuales, pues ante todo un observador (o estudioso) de lo social se enfrenta con una incapacidad natural para tener una visión generalizada y objetiva de los fenómenos sociales, esta imposibilidad de origen obliga a replantear el método y formas de estudio, dando como resultado congruente la necesidad de usar el razonamiento de corte inductivo (es decir, aquél que parte de un estudio de lo particular para generar conclusiones generales), este es el enunciado que podría definir de manera sencilla a la imaginación sociológica, una facultad que resulta indispensable en todo estudioso de la sociedad y aprovecha su desventaja como una herramienta más (precisamente porque un individuo está inmerso en un determinado contexto le es posible comprenderlo).
La imaginación sociológica es precisamente, esa habilidad para predecir (o establecer relaciones causales entre una determinada acción y el efecto producido por la misma), sin embargo dicha habilidad no tiene un método estricto o rígido pues precisamente el vocablo “imaginación” aduce a una previsión derivada de un análisis de múltiples posibilidades (aunque al final únicamente se presente un reducido número de todos los escenarios previstos), está capacidad de ampliar el panorama, no es en absoluto un patrimonio absoluto de los sociólogos sino que debe ser compartido por todo aquél que inmerso en la compleja estructura humana:
La imaginación sociológica permite a su poseedor comprender el escenario histórico más amplio en cuanto a su significado para la vida anterior y para la trayectoria exterior de diversidad de individuos. Ella le permite tener en cuenta cómo los individuos, en el tumulto de su experiencia cotidiana, son falsamente conscientes de sus posiciones sociales.
Dicho de otra manera, la imaginación sociológica permite al individuo adquirir su consciencia sobre su lugar en el mundo y más importante todavía, que su presencia por diminuta o miserable que sea, afecta de alguna manera el curso de la historia, la consciencia individual sobre una dimensión social conduce al sujeto a la formulación de las principales interrogantes que han orientado a todos los estudios sociales:
1) ¿Cuál es la estructura de esta sociedad particular en su conjunto? ¿Cuáles son sus componentes esenciales y como se relacionan entre sí? ¿En qué se diferencian de otras formas de organización social? ¿Cuáles son, dentro de ella, el rasgo particular que da origen a su continuidad o cambio?
2) ¿Qué lugar ocupa esta sociedad dentro de la historia humana? ¿Cuál es su lugar en el desenvolvimiento de conjunto de la humanidad y qué significa para él? ¿Cómo afecta cada rasgo particular que estamos observando, al período histórico que tiene lugar? ¿Cuáles son las características de este período? ¿Cuáles son sus modos característicos de hacer historia?
3) ¿Qué variedades de hombres y mujeres prevalecen ahora en ésta sociedad y en este período? ¿Y qué variedades están empezando a prevalecer? ¿Qué clase de naturaleza humana observamos en la conducta y carácter que se presentan en este período? ¿Y cuál será el concepto de naturaleza humana que revisaremos para observar cada uno de los rasgos de la sociedad examinada?
Cuando un estudioso aplica con éxito la imaginación sociológica es capaz de obtener resultados satisfactorios, pues del aparente análisis de cuestiones externas (y en apariencia tan distantes), ocurren efectos en los aspectos íntimos del individuo humano.
Un valioso aporte de aplicación de imaginación sociológica es el establecimiento de diferencias entre las “inquietudes personales del medio” y “los problemas públicos de la estructura social” (los primeros se refieren al limitado ámbito de la vida privada del individuo, es decir aquéllos círculos con los que tiene una relación directa e inmediata, mientras que los segundos responden a un ambiente entre instituciones dentro de la realidad histórica), el discernimiento entre ambos aspectos ayuda entre otras cuestiones a determinar si la situación presente es un problema personal o si bien, es derivado de una cuestión institucional, cuando un problema transgrede la esfera de los personal, es cuando el científico social realiza su noble labor de estudio y análisis.
El estudio debe tener en cuenta una cuestión trascendental, cuando la persona se enfrenta a una amenaza de sus valores, la respuesta natural es la inquietud, dependiendo de la expansión de inquietudes nacerá un problema público y en caso de que la amenaza atente contra todo el sistema de valores entonces se hablará de una situación de pánico ¿Es posible determinar entonces que la ausencia de una reacción a una “amenaza” es algo adecuado? La respuesta es no, la indiferencia es en sí misma una reacción que denota una falta de identificación de los individuos con los valores (y esta es también una preocupación para el sociólogo).
¿Cuál es exactamente el lugar de la Sociología como una ciencia? En principio la identificamos con las Ciencias Sociales (aquéllas cuya importancia radica precisamente en que se sustentan en la razón y desarrollo del hombre, de alí su importancia), el gran problema que surge y que es denominado como “La Gran Promesa” según Wright-Mills es que la llamada Ciencia se ha empeñado en un planteamiento que desentrañe el sentido y forma de las cosas (algo que por supuesto es completamente distinto a lo que en realidad sucede, pues al parecer entre más profundo se adentra un sujeto en un sistema, mayor es el número de dudas que surgen, dicho en otra manera la tarea de la ciencia no es en resolver todas las interrogantes de una sola sentada, sino ampliar el panorama para que con posterioridad puedan resolverse las interrogadas derivadas de una respuesta). La interacción humana tiene su lugar en la historia (por ello siempre es importante cualquier autor o lector, tenga plena consciencia de que la realidad y validez sobre la que versan las ideas, es aplicable en totalidad a ese momento, pero bien es cierto que la realidad historica puede presentar muchas similitudes en distintos. Es en el postulado anterior donde podemos situar a la llamada “Gran Teoría” que en según el postulado de Parsons, se referiere a las hipotesis que formula el científico después de estudiar las instituciones y sus relaciones (el nexo causal, sus aristas y características peculiares es lo que constituye tal adjetivo), pues son las instituciones quienes conforman el cuerpo normativo que da forma y rige a un cuerpo o ente social.
¿Cuál es la verdadera labor del sociológo? Principalmente la de colaborar para alcanzar un alto grado de bienestar, sl sociológo constituye un puente entre el político y la población ¿Cuál es el papel del sociológo frente al poder? En principio de independencia, pues un investigador social no debe limitarse a legitimar a las instituciones vigentes simple y llanamente porque existan (como tampoco debe incitar a una revuelta o depuración a través de un juicio basado en meras especulaciones y opiniones sibjetivizadas) pues si bien en cierto que todo hombre esta sujeto a un pensamiento derivado de su contexto, también es cierto que se requiere un cuestionamiento crítico en aras de lograr un adecuado estudio (el investigador debe asumir los ideales de la libertad y la razón). La labor del pensador social es bastante cercana a la de un maestro que tiene como finalidad que su alumno aprenda a aprender por sí mismo (similar al concepto propuesto por Montessori), ello busca dotar a los individuos de la suficiente consciencia para que actúen como público y no como una masa (expuesta a las inquietudes de quienes detentan el poder), pues no son pocas las ocasiones en que el estudioso de los social (a veces consciente y otras tantas sin desearlo; colabora a que un grupo detente el poder y manipule las cuestiones de índole pública como cuestiones meramente personales).
Nota: el autor emplea el concepto de la democracia como un ideal al que debe aspirar todos los pueblos y naciones pues supone un escenario de igualdad entre los sujetos, y sin embargo resulta interesante que defina a la democracia como un ideal inalcanzable (lo que claramente muestra que el concepto democracia es en obsoluto peligroso pues puede encaminar un sistema represivo capaz de montar una estructura de legitimación que de cómo resultado la concentración del poder en un pequeño grupo de personas que como bien díría Stuar Mill, no deben ser siquiera el grupo mayoritario sino simplemente el mejor organizado, pues en efecto aunque la democracia pudiera suponer un escenario deseable bajo determinadas condiciones también es cierto que hay otras formas de organización política que ofrecen varias virtudes.
Fuente: La Imaginación Sociológica de C. Wright-Mills, Traducción de Florentino M. Torner, Fondo de Cultura Económica, tercera edición, 2003.
domingo, 14 de agosto de 2011
El crimen y la perspectiva Sociológica
¿Cómo definir a la Sociología? Cualquier Sociólogo hallaría dicha respuesta como una cuestión compleja, y sin embargo dicho concepto es primordial para la realización de un análisis que se jacté de precisamente, recibir el calificativo de sociológico. El objeto primario de la Sociología es precisamente, la adquisición de un conocimiento de carácter científico, todo ello con un alto grado de dificultad, pues hallamos que su objeto de estudio en por sí mismo disperso (entendiendo esta palabra como sinónimo de cambiante) [1] adjunta a la cuestión anterior surge de manera casi simultánea la inquietud sobre la utilidad del conocimiento adquirido ¿Cuál es el verdadero lugar de la Sociología dentro del mundo y en verdad es útil? Es la interrogante que ha circundado la mente de más de un estudioso de dicha materia ¿Debe limitarse con la descripción de la sociedad? La respuesta es no, el papel de la Sociología es mucho más amplio que la simple descripción de su objeto de estudio, la Sociología debe contribuir también a una modificación de ese objeto de estudio (tal labor es similar a la de un médico; cuya tarea no se agota en un diagnostico acertado), la labor del sociólogo es precisamente, la de intervenir su objeto de estudio para alcanzar un mejoramiento del mismo (es decir contribuir a la eliminación de un conflicto) [2] y esta intervención no sería posible si no se llegará en primer término a una comprensión de lo que puede denominarse como “social” (que a su vez se traduce en una infinidad de relaciones, lo “social” es precisamente un cúmulo de interacciones), la comprensión de estas relaciones requiere ante todo, una capacidad para “separarse”, ello conlleva necesariamente la capacidad de “alejarse” (esto se refiere a poner en duda la validez de cualquier “verdad” vigente).
Otro punto importante es el derivado de los alcances del estudio, pues bien en cierto que es grande la importancia en la delimitación del fenómeno, pues se trata de una cuestión con el carácter de fundamental (la amplitud de lo que puede denominarse como “social” no es recomendable realizar un estudio “generalizado”), personalmente considero como un fenómeno interesante el crimen pues supone ante todo, una condena de manera generalizada por la población y que sin embargo, trae consigo una diversidad de factores que no pueden dejarse limitarse a la simple descalificación.
¿Qué hace a un individuo cometer un crimen? ¿Cuál es el verdadero alcance de la conducta criminal? y ¿Siempre producirá un efecto negativo? Son algunas de las interrogantes que pretendo responder, para ello será necesario alejarse de mi formación inicial (en tanto que el jurista como lo afirmaba Kelsen, no debe ocuparse tanto de la finalidad de la norma como de su estricta aplicación) para adentrarme en un nuevo campo que ofrezca una perspectiva distinta sobre la conducta criminal y para ello tengo la idea inicial de emplear el método dialéctico, pues permitirá la realización de una síntesis que ayude a superar los alcances de la tesis vigentes. El crimen que me interesa no es el que se circunscribe a los delitos o a las situaciones límite que obliguen al instinto, sino el que nace del descontento y la ausencia de medios para alcanzar un fin legítimo (entender el crimen como un aspecto necesario para la depuración de las instituciones y la modificación de la cultura), considerando que una explicación de dicho fenómeno es difícil, me atrevo a realizar un esbozo para mostrar un panorama general sobre lo que quiero y deseo alcanzar.
El Crimen
El crimen es observado de manera general como una conducta antijurídica pero debemos señalar que también como un mal dentro de la sociedad, sin embargo es necesario delimitar el concepto para avanzar de una manera más clara. El crimen puede definirse como toda conducta con un carácter antisocial, mientras que la calificación de delito tiene un carácter particular y solamente puede aplicarse a las conductas señaladas (y sancionadas) en las leyes penales, dando por resultado la premisa de que todo delito es crimen, pero no todo crimen puede considerarse en sí como un delito. El crimen entonces, desemboca en acciones "dañosas o perjudiciales" para el grupo social ¿Es esté adjetivo cierto? En realidad no, pues si bien es acertado que cualquier elemento violatorio del orden (el orden no debe ser contemplado únicamente como la ley pues también abarca los convencionalismos sociales y las normas religiosas y morales) , es en principio una falta social, también debe reconocerse que no todas las leyes y/o valores son “correctos” o “válidos” universalmente, siendo en muchas ocasiones generadores de desigualdad y discriminación injustificada, por lo tanto atentar contra una ley “injusta” no es solamente una acción voluntaria aislada sino un deber social y personal que asume el individuo para generar un cambio, pues si bien es cierta la necesidad del respeto a las leyes para una adecuada convivencia social dentro del Estado (recordando que una adecuada convivencia se refiere a la armonía y no al progreso) también es cierto que ningún ordenamiento es perfecto ni inmutable (como tampoco es perfecto el gobierno para vigilar el estricto cumplimiento en todos los casos[3]) siendo necesario exigir la modificación de las leyes cuando estás no realizan el fin social para el que fueron creadas, y más aún, cuando existe un esfuerzo por parte de una clase o grupo por mantener esta situación de ineficacia normativa; las leyes no son el producto de los acuerdos: las leyes nacieron en la sangre y el fango de las batallas. Pero con ello no debemos entender batallas ideales, rivalidades como las que imaginan los filósofos o los juristas: no se trata de una especie de salvajismo teórico. La ley no nace de la naturaleza, junto con los manantiales que frecuentan los primeros pastores: la ley nace de las batallas reales, de las victorias, las masacres, las conquistas que tienen su fecha y sus héroes de horror[4] la ley es la concreción de la lucha, el resultado de un enfrentamiento entre dos o más conceptos que tienen su peculiar concepción del “debe ser”, por ello hablar de la ley como un pacto o como un resultado de normas de civilidad es erróneo pues oculta el verdadero trasfondo que da origen al sistema jurídico.
La diversidad de pensamiento obliga a reconocer un llamado “derecho de oposición”¿Es posible ejercer la oposición desde una perspectiva institucional? La respuesta es sí, sin embargo las llamadas vías legales son bastante limitadas y se basan más en el llamado “derecho de petición” que en la facultad ciudadana de exigir la eficiencia de los funcionarios (rara vez el funcionario tiene motivos para temer al ciudadano), por ello no es raro que sean los sujetos con mayor poder económico o social sean los únicos capaces de generar acciones concretas por parte del órgano de administración del Estado pues es gracias al apoyo (o animadversión) de los factores reales de poder que muchos de los funcionarios acceden a los cargos públicos, aunque el enunciado “ideal” indica que son los votantes tienen el poder de designar a sus representantes, pero, ¿Qué representante es autosuficiente como para no requerir de otros (medios de comunicación, suministradores de recursos, etc.) en su campaña? De tal manera, la voz de los individuos que no son capaces de ejercer una presión real sobre los servidores públicos es inaudible, ante esta problemática surge la necesidad de modificar el medio empleado y buscar una forma de expresión de la inconformidad que cause verdaderamente una aprensión en la autoridad “O está el hombre bajo el temor, es decir, tiene miedo, o domina por medio del temor; es siervo o señor[5]” por ello solamente aquél sujeto con la habilidad de someter, será quien podrá obtener una respuesta pronta a sus exigencias, es así como surge el llamado “mito de la democracia” un discurso donde se afirma el florecimiento de la “pluralidad, libertad y tolerancia” mediante el “mandato ciudadano”. El llamado “sufragio universal” es una muestra más del espejismo del modelo dominante ¿Quién aspira a gobernar? Solamente quienes cuenten con el aval de los productores, aquéllos que están dispuestos a cuanto menos a mantener las condiciones actuales (representación de lo “correcto”) pues la transformación (cambio) es vista como una amenaza (se trata de una simple balanza: si los poderosos cedieran una parte de su fuerza serían menos poderosos) por supuesto que el mantenimiento requiere grandes dosis de manipulación y engaño es aquí donde el dialogo hace de máscara en la dominación, pues la verdadera negociación nace a partir de un reconocimiento sobre el otro, es decir la contraparte, resulta absurdo esperar que los grupos dominantes estén dispuestos a ceder el control a los desposeídos (los privilegios no se hacen para compartirse sino para mantenerse, ya lo recordaba la antigua frase El Rey ha muerto Viva el Rey en alusión a la poca importancia del sujeto que encarnaba al monarca mientras el status quo permaneciera intacto).
Pensemos en un ejemplo muy simple, imaginemos a un individuo cuya condición es marginal; su capacidad económica es básica, su influencia social es por llamarlo de alguna manera “nula” y no tiene posibilidad alguna de ejercer presión[6] ¿Existirá alguna forma de que sea escuchada su petición? La respuesta es negativa pues el medio social solamente funciona a través de la dominación, si el sirviente no es capaz de amenazar al amo (aunque sea de una manera mínima como puede ser la revelación de información) entonces carece de protección alguna contra los malos tratos u omisiones por parte del señor, es ante esta impotencia que el sujeto halla la siguiente premisa: Tengo un derecho que no es efectivo, luego entonces carezco de un verdadero derecho, el derecho por tanto deja de ser derecho y pasa a ser simplemente una enunciación de buenas intenciones pero sólo eso. Cuando un derecho carece de los medios necesarios para hacerse valer, ni siquiera puede considerársele como existente, entonces la persona puede pasar al plano siguiente que es el cuestionamiento de la capacidad del funcionario y posteriormente la valoración de la norma: si el resultado de este ejercicio hace surgir en el individuo las dudas sobre la validez de la misma entonces será necesario para él, actuar en contra de la norma y del ordenamiento del cuál forma parte, es decir la comisión de un crimen, pero para hablar del crimen como una condición de la dialéctica social debe considerarse que el individuo actúa con la intención de evidenciar la falla en la norma y no con una motivación diferente, de ello concluimos que no toda actividad criminal es sinónimo de oposición y más claramente no toda oposición es un crimen, solamente aquél crimen “consciente” es un desafío al orden establecido (y las contradicciones y errores que éste encarna) es decir, un individuo que comete un crimen simplemente para alcanzar una finalidad inmediata no puede ser considerado como un elemento dialéctico: Tomemos como ejemplo al hambriento que roba un pan; nos hallamos ante un sujeto cuya necesidad le impide percibir los alcances de una conducta antisocial, pues solo tiene certeza se su condición y el instinto de supervivencia, tan pronto cambie su situación (obtenga una fuente de alimento) dejará de actuar como un delincuente, por el contrario, un miembro del crimen organizado, es quien tiene (en principio, puesto que no todos los integrantes de estás organizaciones lo poseen y a decir verdad son los menos) el conocimiento de los efectos en su conducta (el criminal percibe que su estado actual no corresponde a sus capacidades y aptitudes, por ello busca un “medio” que le permita alcanzar el lugar al que “verdaderamente pertenece” ) , acepta el crimen como una “forma de vida” al reconocer la incapacidad del sistema para proporcionarle por otros medios una “vida adecuada”, la incorporación a las filas del crimen es un reclamo:
Los “pobres” han tenido que desarrollar sistemas de vida y defensa dentro de una sociedad que no los acoge ni en las posiciones más bajas, sino que los ignora. No se trata de una actitud individual que pueda ser considerada como patológica, sino por el contrario de una repetición de actos a nivel colectivo que cobran sentido en el grupo donde se presentan como un grupo de sistemas y respuestas. Para el observador externo puede parecer extraño, y posiblemente nocivo, pero para los “pobres” en tanto lo sigan siendo, es algo dotado de lógica, natural y necesario: de otro modo no podrían sobrevivir. Por tanto la “cultura de la pobreza” no es tan sólo un conjunto de datos negativos, sino de cualidades que resultan positivas para la subsistencia del grupo.[7] (Nota: en clara distinción del término “miseria” el uso del término pobreza no puede aplicarse únicamente mediante la medición de ingreso o la satisfacción de necesidades, pues nace de la desigualdad en la distribución de recursos y medios de producción en un determinado territorio).
Como podemos ver el crimen es una conducta que halla su sanción precisamente, en el cuerpo social, por ello no es posible su comprensión integral sin una visión amplia (en una sociedad donde prima la anarquía nunca podría hablarse de un dicho calificativo), para la comprensión adecuada de esta actuación deberá realizarse un análisis multidisciplinario que comprenderá entre otras cuestiones el ámbito económico y jurídico pero no podrá limitarse a estos aspectos sino que también requerirá el entendimiento de la cultura y entornos que hacen posible su proliferación pues no es posible agotar la posibilidad de un crimen a una sola premisa despectiva (ello llevaría a absurdos tan deplorables como afirmar que el crimen es una conducta de individuos menos desarrollados o con menos capacidades). Un verdadero estudio del crimen implica entre otras cosas, la capacidad para entender circunstancias muy específicas (aunque dos personas fueran culpables de un mismo crimen, sus motivaciones probablemente sean completamente distintas, la generalización del resultado impide conclusiones válidas) y obstaculiza el deber de denunciar una situación que esta generando problemas en el entorno, la explicación del origen de un crimen tiene teorías tan diversas (desde la biología y medicina hasta la psicología, criminología y teología) que la única forma de comprender el derecho de oposición y su directa relación con el crimen es realizando un estudio completo.
[1] La propiedad deíctica de los fenómenos sociales, esto es su obligada referencia a un determinado contexto espacio-temporal, distingue radicalmente a los fenómenos sociales de los objetos estudiados por las ciencias llamadas “duras” “El oficio del sociólogo: la imaginación sociológica” consultado en http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/coedicion/olive/10garcia.pdf el 11 de agosto del 2011.
[2] Los hombres, y las mujeres, son autores de sus historias, dice Kosellek, tanto si son culpables de las consecuencias de sus acciones como si no lo son; porque son responsables, finalmente, de la inconmensurabilidad entre sus intenciones y sus resultados Kosellek, Reinhart Citado por Guadalupe Valencia García en “El oficio del sociólogo: la imaginación sociológica” consultado en http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/coedicion/olive/10garcia.pdf el 11 de agosto del 2011.
[3] Ni siquiera el más autocrático cabeza de familia puede controlar totalmente, mediante órdenes, a cada uno de los demás miembros de esa familia. Ningún ejército puede funcionar sólo a través de órdenes. Es imposible que el general pueda tener la necesaria información para dirigir todos los movimientos del último soldado… Las órdenes deben ir acompañadas de la cooperación voluntaria. Friedman, Milton Libertad de elegir Ediciones Orbis Barcelona 1983 Página 26.
[4] Foucault, Michel Defender la Sociedad Página 55.
[6] Los pobres no sólo carecen de los conocimientos prácticos que se valoran en el mercado, sino también de los necesarios para triunfar en la contienda política en busca de fondos. De hecho, su desventaja en el mercado político es probablemente mayor que en el económico Friedman, Milton Páginas 168 y 169.
[7] Maier, Richard y Maestre, Juan La pobreza en las grandes ciudades Salvat editores Barcelona 1973 Página 75.
domingo, 7 de agosto de 2011
Tipologías del Conocimiento; ¿Zorra o Erizo?
La descripción dicotómica descrita por Berlín hace una clara referencia al carácter del investigador, distinguiendo entre dos especies de individuos, los denominados “zorras” quienes asumen la incapacidad del sujeto para conseguir un conocimiento de validez universal en contraparte, con los llamados “erizos” quienes parten precisamente, de un concepto primario que a su vez es el punto inicial de cualquier otro elemento del sistema, de tal manera existe la “zorra” no busca una sola respuesta sino una acorde a la situación planteada, mientras que el “erizo” no es capaz de generar una respuesta independiente de la que él considera como un axioma. Resulta interesante que la clasificación no pueda considerarse como absoluta (de tal manera que existen erizos que toman el disfraz de zorras y zorras con aspiraciones de erizos) y pueden presentarse características de ambas especies en una sola persona lo que dificulta aún más la clasificación.
¿Cómo me definiría personalmente? Sin ánimos comparativos, equiparo mi situación a la del Conde Lev Tolstoy, a quien Berlín llama “la zorra con aspiraciones de erizo”, pues si bien es cierto que Tolstoy deseaba de manera ferviente la existencia de un principio totalizador universal (es de llamar la atención que cuando el genio ruso fue interrogado sobre la que consideraba su obra más importante, no haya respondido la “Guerra y la Paz”, “Anna Karenina” o “Resurrección” sino la sencilla “Martín el zapatero” cuento de corte infantil que expresa la necesidad humana de recurrir a la divinidad como un elemento indispensable para el orden y sentido de la existencia). Comparto la visión de la finitud en la capacidad humana, de tal manera las respuestas no pueden considerarse como conceptos universales y por el contrario son acordes únicamente a una determinada situación, de tal manera si existe un sistema complejo que tiene su valor en un concepto primario, considero a este último como algo incognoscible y determinando, que si existe un nivel universal en la estructura, esté es inalcanzable para la capacidad humana (al igual que Tolstoy, quiero y deseo creer en algo más y sin embargo no cuento con argumento alguno para afirmarlo, pues soy consciente de que la excepción es en efecto, un elemento necesario para la comprobación de la norma y de ninguna manera las leyes constituyen un límite para la realidad (atreverse a afirmarlo es precisamente, acortar las probabilidades que ofrece el Universo), por otro lado resulta interesante que en la contraposición sobre teorías del pensamiento se señale a Fedor Dostoievsky (el célebre autor de “Los Demonios”, “Crimen y Castigo”, “Los Hermanos Karamazov” y “El Idiota” entre otras) como la contraparte de Tolstoy y es que es preciso señalar, que a pesar de que ambos partieron de un mismo punto (en este caso un planteamiento sobre la desventura que significa la existencia humana) llegaron a lugares completamente distintos, pues mientras la prosa de Tolstoy puede equipararse a un cálido atardecer , la de Dostoievsky navega entre tormentas y otras tantas calamidades, Dostoievsky describe un escenario donde el individuo es presa de su propia limitación mientras que en Tolstoy los personajes no se sienten libres. Los crímenes descritos por Dostoievsky son la expresión de una falla en la libertad humana, mientras que en Tolstoy lo son de la naturaleza misma (nadie es tan culpable de lo que le sucede). Podemos realizar una comparativa entre los personajes Nejludov (de “Resurreción”) y Kirilov (de “Los Demonios”) el primero busca explicaciones de los porqués (de su comportamiento y de la naturaleza humana) y el segundo por el contrario, está seguro de que su conducta está orientada a un punto único. Al final, ninguno de los dos cumplirá sus expectativas iniciales...
Basado en la lectura "El Erizo y la Zorra" de Isaiah Berlin, presentado por Mario Vargas Llosa, publicado por Muchnik Editores.
